Una mujer que ha encontrado en el amor, el arte, la palabra y la naturaleza diferentes maneras de acompañar la vida.
Amparo Iglesias es una de ellas.Hija, esposa, madre y abuela, ha construido su historia entre las experiencias de la vida cotidiana y una profunda sensibilidad por el mundo interior de las personas.
Su camino la ha llevado a encontrarse con diferentes formas de expresión y acompañamiento: la terapia, la pintura y la escritura.
Tres lenguajes que, aunque parecen distintos, para ella hablan de una misma cosa:la posibilidad de encontrarnos con quienes somos.
Acompañar también es aprender a escuchar. En su camino como terapeuta, Amparo ha encontrado en la escucha un lugar de encuentro.
Escuchar no solamente lo que decimos, sino también aquello que a veces permanece detrás de las palabras:las emociones,los silencios,las heridas,los sueños,y esas partes de nosotros que esperan ser reconocidas.
Su mirada parte de una convicción sencilla:cada persona tiene una historia que merece ser escuchada con respeto, sensibilidad y compasión.
Cuando las palabras no alcanzan, aparece el color. Amparo también ha encontrado en la pintura un lenguaje para expresar aquello que muchas veces resulta difícil nombrar.
El color puede decir lo que la voz calla. Una pincelada puede guardar un recuerdo. Una imagen puede convertirse en una conversación con nosotros mismos.
Para ella, crear no significa solamente hacer una obra.También significa abrir un espacio interior.
Pintar es otra manera de mirar. Y, algunas veces, otra manera de sanar.
Hay historias que necesitan convertirse en palabras. La escritura ocupa un lugar especial en la vida de Amparo. Su sensibilidad encuentra en la poesía una forma de nombrar emociones, recuerdos, preguntas y experiencias que habitan el corazón.
Escribir es, para ella, una manera de detener el tiempo.De mirar hacia dentro. De transformar lo vivido en palabras que puedan acompañar también a otros.
Sus libros Sentimientos y El Espejo y Yo nacen de ese territorio donde la palabra se encuentra con el mundo interior. Porque a veces un poema no viene a explicar la vida. Viene a acompañarla.
Terapia, pintura y escritura no son caminos separados. Son diferentes lenguajes de una misma sensibilidad. La terapeuta escucha. La pintora expresa. La escritora nombra.
Y en el centro de todas ellas está Amparo:una mujer que ha elegido hacer de su experiencia un espacio de encuentro con otros.
De allí nace El Jardín de Amparo, un lugar donde el amor propio y compasivo, el arte, la naturaleza y la poesía pueden encontrarse para acompañarnos en el camino de volver al corazón.
No necesitas dejar de ser quien eres para comenzar de nuevo.
Quizás solo necesitas aprender a mirarte con un poco más de amor.Y cuando eso sucede, algo comienza a cambiar.Primero dentro.Después, alrededor.
Amparo Iglesias
Cultivando el amor propio y compasivo.